Los granos de diamante siguen la serie GB/T 2481: el número tras la W indica el rango granulométrico, así que un número menor significa grano más fino. El error clásico es ir directamente al más fino por calidad superficial: el rendimiento se hunde, el coste se duplica y la superficie puede quedar peor porque los granos se desprenden antes de tiempo.
Cuatro etapas, cuatro bandas
- Desbaste: W28 – W40. Retira el grueso del material; prima el arranque sobre la superficie.
- Semiterminación: W14 – W20. Corrige la superficie del desbaste y deja stock uniforme.
- Rectificado fino: W7 – W10. Controla cota y rugosidad; esta etapa fija la forma final.
- Superacabado / pulido: W0,5 – W3,5. El objetivo es la superficie; el arranque es mínimo.
Tres parámetros más allá del grano
1. La liga
Las ligas resinosas se autoafilan y son algo elásticas: acabado y pulido. Las de bronce sujetan el grano y conservan la forma: desbaste y puestos de alta carga. Un mismo W14 se comporta de forma muy distinta.
2. La concentración
Es el contenido de diamante de la capa activa. Alta da vida pero aumenta la resistencia de corte; baja corta libre pero se desgasta rápido. El desbaste suele ir concentrado, el acabado más diluido.
3. Máquina y presión
El grano óptimo en una rectificadora rápida no es el del lapeado manual. Con alta velocidad y presión se puede ir una banda más gruesa sin perder superficie; a baja presión manual hace falta un grano más fino para pulir.
El micropolvo cubre una gama más amplia
El micropolvo de diamante va de W0,5 a W100: el extremo grueso retira rápido, el fino da el espejo. Lo que importa no es la finura anunciada sino lo estrecha que sea la distribución: una distribución amplia con algunas partículas gruesas raya cualquier superficie pulida, diga lo que diga la etiqueta.